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Historia

El 06 de mayo de 1953, en su agenda personal, el Dr. Alfonso Asenjo, destacado neurólogo e impulsor del Instituto de Neurocirugía del Hospital del Salvador, escribió: “Hoy fundamos la Liga Chilena contra la Epilepsia”. A pesar de la escasez de otros registros documentados, esta firma marcó el inicio de la historia de la Institución e impulsó lo que, de ahí en adelante, sería un trabajo mancomunado por brindar a los pacientes con Epilepsia de escasos recursos un tratamiento integral y de primera calidad.

En 1961, la Liga obtuvo su personalidad jurídica. Además, en ese mismo año, las esposas de los fundadores de la Institución, la Sra. Amelie de Asenjo y Martha de Villavicencio, fundaron el voluntariado de la Liga Chilena contra la Epilepsia, bajo el nombre de Damas de Amarillo. Posteriormente, por iniciativa de las voluntarias, se formó un centro de despacho de medicamentos para pacientes con Epilepsia en uno de los pasillos del Instituto de Neurocirugía.

Debido al alto grado de analfabetismo, el rechazo escolar y la falta de instancias educativas y de interacción social para los pacientes con Epilepsia, las voluntarias comenzaron a realizar talleres improvisados en los pasillos del 5° piso del Instituto de Neurocirugía. En abril de 1968, el Estado reconoció esta iniciativa bajo el nombre de Escuela Especial N° 27. Sin embargo, a pesar de tener un nombre, esta escuela no contaba con una sede definida.

Un tiempo después, la voluntaria, Elsa Albornoz, donaría una pequeña casa de madera, que se ubicó en un terreno aledaño a Neurocirugía y al Hospital Salvador, donde se establecería la escuela. La casa, que fue equipada con máquinas de coser y de tejido, comenzó a recibir una gran cantidad de jóvenes y adultos con Epilepsia, que acudían a diario al establecimiento para recibir la formación laboral impartida por las voluntarias.

Lamentablemente, la casa de Neurocirugía se quemó y, durante unos años, la Escuela Especial N° 27, anduvo itinerante. En 1975, gracias a una donación del Ministerio de Bienes Nacionales, se obtuvo la casa de la Calle Inés Palma, en Ñuñoa, donde se mantiene hasta el día de hoy. En 1983, luego de años de esfuerzo por parte de profesores, voluntarias y el directorio de la Liga, la escuela obtuvo el reconocimiento formal del Ministerio de Educación y la subvención estatal, dando origen al Taller Diferencial Dr. Alfonso Asenjo.

En 1982, gracias a una donación realizada con los fondos recaudados en la Tercera Teletón, los miembros de la Liga, que habían continuado trabajando en el Instituto de Neurocirugía, se trasladaron a la Calle Los Ceibos. A partir de ese momento, la Liga comenzaría su camino hacia el autofinanciamiento e iría incrementando, año a año, el número de pacientes beneficiados por sus servicios.

En el camino hacia el autofinanciamiento, el Directorio de la Liga consiguió que la cuarta Teletón les donara 40 cajas de Tegretal (carbamazepina), lo que equivalía, aproximadamente, a 500 mil pesos de la época. Con los fondos recaudados de la venta de estos fármacos, se comenzó a constituir el primer banco de medicamentos de la Liga Chilena contra la Epilepsia.

En el año 1984 se inauguró otro banco de medicamentos, en Providencia. Esta inauguración marcó un hito en la historia de la Liga, pues fue la primera sucursal, además de la Sede Central, y permitió a la Institución expandir sus servicios a un mayor número de pacientes que, por la distancia física, no podían acceder a los servicios de Erasmo Escala.
 

 

Debido al aumento en el número de pacientes que acudían a la Institución por asistencia médica y social y la necesidad de contar con mejores instalaciones, en 1987, se inició la construcción de la actual Sede Central de la Liga, en Erasmo Escala 2220. El nuevo edificio, que fue inaugurado en 1991, permitiría contar con un laboratorio de niveles plasmáticos, salas de exámenes médicos, un banco de medicamentos más grande, una biblioteca abierta a la comunidad y un auditorio.

1992 trajo grandes avances para la Liga Chilena contra la Epilepsia: durante ese año se inauguró el Servicio Médico de la Institución, que contó con neurólogos especializados y otros profesionales de la salud. Además, se creó el servicio de traslado de pacientes para las personas con discapacidad física y dificultad para movilizarse hacia los centros de atención. Otro hito, fue la inauguración del Servicio de Electroencefalografía. Estos tres servicios se mantienen hasta el día de hoy, siendo utilizados por cientos de pacientes, la gran mayoría de escasos recursos, que realizan su tratamiento para la Epilepsia en la Liga.

En marzo de 1998, se inauguró el Centro de Desarrollo Integral, CEDEI. A partir de entonces, se comenzaron a realizar talleres de apoyo psicopedagógico en el establecimiento para jóvenes y niños con Epilepsia en edad escolar, los que eran organizados por Servicio Social.

En los últimos años, la Liga Chilena contra la Epilepsia ha continuado creciendo y llevando sus servicios a un mayor número de pacientes, no sólo en Santiago, sino también a lo largo del país. Actualmente, la institución cuenta con 8 sedes a lo largo del país: Iquique, Antofagasta, Copiapó, La Serena, Curicó, Talca, Concepción y Temuco, además de siete bancos de medicamentos en la Región Metropolitana.

Asimismo, la Institución ha profesionalizado su labor, de manera de contar con personal altamente calificado, tanto a nivel médico como administrativo. Hoy, a lo largo del país la Liga Chilena contra la Epilepsia cuenta con más de 200 funcionarios, quienes junto a las voluntarias, conforman una gran familia unida por ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes con Epilepsia, sus familiares y cuidadores.

El crecimiento físico de la Institución ha ido de la mano de un aumento en el número atenciones, así como también mayores gratuidades para los pacientes, tanto en medicamentos como en atención médica y realización de exámenes. Actualmente, hay más de dos mil personas con Epilepsia que están siendo atendidas en el Servicio Médico de la Liga, muchos de ellos, casos de alta complejidad.

 

Uno de los pilares de la misión de la Liga ha sido la educación. Para poder realizar esta labor, la Liga, ha realizado congresos y simposios internacionales de epilepsia dirigidos al área de la salud, además de una gran cantidad de capacitaciones y cursos, orientados a la comunidad en general, a los pacientes con epilepsia y sus cuidadores y familias, los cuales buscan desmitificar la epilepsia y transmitir conocimientos que permitan disminuir el estigma asociado a esta condición.

El Taller Diferencial Dr. Alfonso Asenjo continúa realizando su labor educativa en la casa de Inés Palma, en Ñuñoa. Actualmente, el Taller recibe jóvenes entre 16 y 24 años con epilepsia y discapacidad cognitiva leve a moderada. En el establecimiento se realizan diferentes talleres, como: tejido, alimentación y artesanía en cuero, entre otros, además del programa complementario de inserción laboral de apoyo a la transición a la vida adulta.

Por su parte, el Centro de Desarrollo Integral (CEDEI), se ha convertido en uno de los logros más importantes de la Institución y ha constituido un espacio de integración y encuentro para los pacientes con epilepsia, sus familias y cuidadores. Actualmente, este centro realiza talleres de Apoyo Psicopedagógico, además de los Grupos de Autoayuda y otras instancias orientadas a mejorar las habilidades sociales y la autoestima de los pacientes.